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Tiberio Graziani|Rusia en el siglo XXI|27-09-2009
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Tiberio Graziani
Rusia en el siglo XXI
Rusia está de regreso y su veloz reafirmación en el tablero mundial se debe a las iniciativas puestas en juego por Vladimir Putin y hoy por el presidente Medvédev. En el frente interno, reconducir bajo el control del Estado las industrias estratégicas del país, erradicar la criminalidad organizada, contener con firmeza el secesionismo en el Cáucaso e infundir confianza a la población. En el frente externo alianzas que ayudan a pequeños países a resistir con éxito a la hegemonía imperial. Presentamos el análisis del politólogo italiano Tiberio Graziani.
En el curso de los últimos dos decenios en Rusia se han manifestado dos hechos geopolíticos tan importantes que condicionan muy profundamente tanto la política internacional planetaria, como –teniendo en cuenta un planteo teórico especulativo– los habituales paradigmas interpretativos utilizados por los analistas de cuestiones geopolíticas y geoestratégicas.
Nos referimos, claro está, a la caída de la Unión Soviética y a la reconfiguración geopolítica del área rusa como elemento que constituye el nuevo asentamiento mundial luego de una condición unipolar.
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Claudio Mutti|Prólogo a Las Cruzadas del Tío Sam|17-08-2009
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Claudio Mutti Prólogo a Las Cruzadas del Tío Sam
“Hay algo en el Corán de belicoso y de fuerte, algo viril, algo que se puede denominar romano“.
Maurice Bardeche, Qu´est-ce que le Fascisme?
“Nos atrevemos a proseguir y explorar las pistas abiertas por un visionario, un tal Friedrich Nietzsche“.
Así nos exhorta en su Archéofuturisme (París, 1998) [1] Guillaume Faye, que cita el Anticristo como uno de los dos libros que le han “marcado para siempre”. Pero, por lo que parece, al teórico del arqueofuturismo no le ha dejado una huella demasiado profunda el parágrafo 60, en el cual Nietzsche exalta la civilización de la España musulmana, “más cercana a nosotros, en último término, que Grecia y Roma, porque nos hablaba con mayor fuerza a nuestra sensibilidad y a nuestro gusto”, haciendo suyo el programa de Federico II de Suabia: “Paz, amistad con el Islam”.[2]
Una meditación correcta sobre estas páginas de Nietzsche tal vez hubiera inducido a Guillaume Faye a reflexionar de forma positiva acerca del papel que tuvo el Islam en la visión política y metapolítica de este Emperador… arqueofuturista, al cual los musulmanes se dirigían con la fórmula de saludo reservada a los verdaderos Creyentes. Historiadores como Michele Amari, Ernest Kantorowicz y Raffaello Morghen se han detenido sobre la “inclinación al islamismo” [3] del gran Stauffen y su admiración por la institución del Califato, demostrando cómo el Emperador suabo, que “al coránico Rey de reyes, más que al Dios cristiano, había elevado milagrosamente por encima de todos los príncipes de la tierra” [4], soñaba con un Imperio teocrático semejante al islámico, no en vano sus detractores lo llamaban “sultán bautizado”.
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Tiberio Graziani|Los Estados Unidos usan a Europa como cabeza de puente para atacar a Eurasia|13-08-2009
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Tiberio GrazianiLos Estados Unidos usan a Europa como cabeza de puente para atacar a Eurasia
La crisis financiera mundial, aunque comenzó en Wall Street, no es simplemente una cuestión de dinero, dice Tiberio Graziani, director de la revista de estudios geopolíticos Eurasia
Tiberio Graziani, en conexión desde Roma para Russia Today. Entrevista a cargo de Anastasia Haydulina.
Russia Today: Los gobiernos de todo el mundo están adoptando medidas proteccionistas. Esto produce un impacto a todos los niveles de la sociedad. En Italia estamos asistiendo a un mayor apoyo de las políticas anti-inmigración de la derecha. ¿Cómo puede Italia y cómo podemos todos nosotros superar la crisis financiera mundial?
Tiberio Graziani: Ante todo, tendríamos que reflexionar sobre las razones de esta crisis financiera, que ha golpeado también la producción a nivel industrial, primero en los Estados Unidos y luego en todo en sistema occidental, constituido por el conocido triunvirato: Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. La crisis ha influido en todo el mercado mundial. Por cuanto respecta a Italia, los efectos se han manifestado con un leve retraso y considero que acabarán siendo más pronunciados durante el 2009 y el 2010.
Dado que la economía italiana está basada principalmente en las pequeñas y medianas empresas, no hay una alta concentración industrial, y, por tanto, Italia tiende a tener una mayor flexibilidad necesaria para abordar y contener la crisis. Sin embargo la crisis será muy profunda.
Estaremos en condiciones de superar la crisis financiera si actuamos en un contexto geo-económico continental. Esto significa que deberíamos buscar soluciones que impliquen a las economías de los países emergentes como Rusia, China e India. La crisis no puede ser superada sólo con soluciones nacionales o con soluciones elaboradas en Bruselas exclusivamente por la Unión Europea
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Tiberio Graziani|América indolatina y Eurasia: los pilares del nuevo sistema multipolar|30.03.2009
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Tiberio Graziani América indolatina y Eurasia: los pilares del nuevo sistema multipolar
El aventurerismo estadounidense en Georgia y la profunda crisis económico-financiera que afecta a todo el sistema occidental han evidenciado definitivamente la incapacidad de los Estados Unidos para gestionar el actual momento histórico. Los paradigmas interpretativos basados en las dicotomías Este-Oeste, Norte-Sur, centro-periferia no parece que sean válidos para delinear los próximos escenarios geopolíticos. Una lectura continental y multipolar de las alianzas y de las tensiones entre los actores globales nos permite identificar en la América indolatina y en Eurasia los pilares del nuevo sistema internacional.
La incapacidad estadounidense de gobernar
La reciente cuestión georgiana ha supuesto definitivamente el certificado de defunción del llamado unipolarismo estadounidense y, sobre todo, parece que ha hecho efectivo un sistema articulado ya sobre polos continentales, es decir, un sistema multipolar.
Esto no ha sido captado en absoluto por la mayor parte de los observadores y analistas, que, pese a ser conscientes del crepúsculo de la “nación indispensable” (según la atrevida definición de la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright), con motivo de la crisis de agosto entre Moscú y Tbilisi han hecho referencia, reiteradamente, a un nuevo bipolarismo y a una reformulación de la “Guerra Fría”. En realidad, estamos muy lejos de la reedición del viejo sistema bipolar, y no sólo porque las motivaciones ideológicas (entre las cuales se encuentran las antítesis comunismo-capitalismo y totalitarismo-democracia), que caracterizaron la posguerra de 1945 a 1989, y que por tanto dieron vida al equilibrio bipolar, han desaparecido, sino, sobre todo, porque grandes países de dimensiones continentales, como China, India y Brasil, como consecuencia de su desarrollo económico y gracias a la conciencia geopolítica que anima desde hace casi toda una década a sus clases dirigentes, tienen la ambición de asumir responsablemente compromisos políticos, económicos y sociales a nivel planetario.
No obstante, hay que decir inmediatamente que el declive del sistema unipolar guiado por los Estados Unidos no significa en absoluto el fin de la hegemonía de Washington, hasta ahora presente, incluso militarmente, en amplias áreas del planeta. La hegemonía de Washington es por el momento una hegemonía reducida con la cual las nuevas entidades geopolíticas tendrán que enfrentarse todavía durante algunos años. Una hegemonía, hemos de subrayar, quizás más peligrosa que la pasada para la estabilidad internacional porque precisamente al resultar oscilante esta hegemonía es, por tanto, susceptible de ser gestionada por Washington y por el Pentágono con escaso equilibrio, tal y como la crisis georgiana ha demostrado ampliamente.
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Tiberio Graziani|El Pacto Atlántico en la geopolítica estadounidense para la hegemonía global|30.03.2009
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Tiberio Graziani El Pacto Atlántico en la geopolítica estadounidense para la hegemonía global
Mientras en la teoría de las relaciones internacionales los tratados de alianza, política o militar, entre Estados soberanos (1) son - como sostienen algunos autores, entre quienes se encuentra, en particular, Alessandro Colombo (2)- de difícil definición a causa de su carácter ambiguo, en geopolítica, al contrario, son más fácilmente interpretables, cuando son considerados parte constituyente de las estrategias de medio y largo plazo de los países signatarios concretos. Precisamente gracias al conocimiento de las doctrinas geopolíticas de los Estados aliados y al análisis de las posturas relativas, manifestadas en el arco de largos periodos, es posible, de hecho, verificar si un tratado de alianza, en concreto de alianza militar, es realmente un acuerdo entre iguales, o un dispositivo en función del socio hegemónico (o de una coalición de socios hegemónicos) que lo impone, diplomáticamente o de otra forma, a los otros signatarios.
Un ejemplo eficaz de la función geopolítica de las alianzas nos lo proporciona, en la era moderna, entre otros, el Tratado de la Haya, o de la Triple Alianza, de 1668. En aquella ocasión, Inglaterra, Suecia y Holanda se aliaron con la finalidad de contener la expansión del Rey Sol en el Flandes español y en el Franco Condado. La coalición asumió un preciso carácter de dispositivo geopolítico en apoyo de la política de dominio que buscaba Inglaterra.
Antonio Zischka, en su singular historia de las alianzas de Inglaterra, considerando que el ascenso de Inglaterra a protagonista europeo y mundial comenzó después de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), cuando “su naturaleza insular se afirmó netamente” (3), y recordando que todas las “grandes guerras de Inglaterra han sido combatidas […] en los Países Bajos, ya que es más fácil poner en peligro el dominio británico sobre el Canal de la Mancha” (4), identifica en la Triple Alianza el instrumento diplomático y militar a través del cual Holanda asume la función de “cabeza de puente” inglés en el Continente.
El Tratado de la Haya fue, por tanto, una alianza hegemónica. Esta, de hecho, constituyó la primera pieza de una amplia estrategia diplomático-militar tendente a debilitar a Holanda y, sobre todo, a instaurar un equilibrio sobre todo el continente europeo favorable a las miras inglesas. Esto resultará evidente algunos años después, al concluir la Guerra de los nueve años (1688-1697) que la Gran Alianza, constituida por Inglaterra, España, Austria y Holanda, había iniciado contra Luís XIV.
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Jordi de la Fuente | Estado | 05.12.2008
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Jordi de la Fuente
Estado
Introducción
“Está en la naturaleza del Estado el presentarse
tanto con relació a sí mismo como frente a sus súbditos,
como el objeto absoluto. Servir a su prosperidad,
a su grandeza, a su poder, esa es la virtud suprema
del patriotismo. El Estado no reconoce otra, todo lo que
le sirve es bueno, todo lo que es contrario a sus intereses
es declarado criminal; tal es la moral de los Estados.”
Mihail Bakunin
Mucho se especula sobre los límites del Estado como institución cuya función es la organización política de la sociedad dentro de un marco legal. Se piensa a cerca del marco legal, de su origen: ¿es obra del pueblo, de sus representantes? ¿O es todo ello un discurso que mantiene detrás del escenario al Estado, el que crea la legalidad, y el que perpetua el estado de cosas presente?
En este artículo la intención es la de hacer de “abogado del diablo” a ojos de lo políticamente correcto, o mejor dicho, explicar prácticamente como si fuera el que escribe la misma boca del Estado; explicar la versión del Estado, como concepto puro, acerca de las teorías y las ideas expuestas por varios de los autores de referencia sobre la Teoría del Estado. El Estado entendido como si de un ente que de sí mismo toma conciencia y que pretende su supervivencia a toda costa: para él no hay límites; sus armas son la violencia que hace creer a sus súbditos que es legal y lícita, su ejército de funcionarios de todo tipo que funcionan trabajando en conjuntos a modo de órganos vivos, y su propio cerebro, este es, algo inmaterial, una conciencia intangible de perpetuidad del Estado. Esta conciencia no es más que los centenares de personajes que necesitan de un Estado vivo y que dicte un camino económico y político a seguir, sea de libre comercio o de intervencionismo total, sea tolerante con las opciones políticas en su interior o sea totalmente prohibitivo en este aspecto. Estos personajes tienen sus propios intereses, al margen incluso de la misma vida pública y de la política en la sociedad, pero que para el cumplimiento de ellos se sirven del Estado y se sirven de su influencia sobre los individuos.
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Alain de Benoist|Con la crisis ha muerto la dictadura de los mercados|30.10.2008
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Alain de Benoist
Con la crisis ha muerto la dictadura de los mercados
Cuando la actual debacle financiera hace estremecer a los pobres comentaristas liberales que no saben dónde ponerse; cuando hasta un Sarkozy habla de refundar el capitalismo o declara que "la ideología de la dictadura de los mercados ha muerto con la crisis financiera": cuando tan extraordinarias cosas suceden, bueno es escuchar a Alain de Benoist: alguien que sí sabe dónde ponerse: ahí donde siempre estuvo, rechazando el socialismo, denunciando los desmanes del capitalismo y previendo su actual crisis estructural.
Una cifra resume la amplitud de la actual crisis financiera. Desde el principio de este año, las grandes plazas bursátiles internacionales han visto cómo se esfumaba cerca de la mitad de su capitalización: 25 billones de dólares, o sea unas dos veces el producto interior bruto (PIB) de los Estados Unidos.
“La ideología de la dictadura de los mercados y de la impotencia pública murió con la crisis financiera”, declaraba Nicolas Sarkozy el 23 de octubre, al mismo tiempo que anunciaba la creación de “fondos soberanos” destinados a readquirir las acciones de las grandes empresas industriales de importancia “estratégica”. Es ello un giro radical que ha sido acogido pésimamente en Alemania: “una idea descabellada”, declaraba el Financial Times Deutschland.
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Francisco Veiga|La batalla por Eurasia ha empezado|17.09.2008
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Francisco Veiga La batalla por Eurasia ha empezado
En parte, los norteamericanos cuentan con salir de la actual situación de crisis invirtiendo en desarrollo tecnológico militar
La UE espera lograr energía barata, mientras que el objetivo de EEUU es mantener su hegemonía
En apariencia, las cosas están yendo como la seda para casi todos, menos para los norteamericanos. La Unión Europea entreabrió la puerta a Ucrania: algunos comentaristas lo han confundido con una señal de que también va en el paquete la inclusión en la OTAN. Pero no es así: la oferta viene de Bruselas, es un acuerdo de asociación comercial privilegiado y no hay referencia a cuestiones militares. La OTAN es un asunto básicamente norteamericano, y la respuesta rusa a su despliegue naval en el mar Negro son las anunciadas maniobras en el Caribe. Significativamente: hasta el momento, Moscú no ha protestado en voz alta contra el trato de favor de la UE a Ucrania. Algo muy sintomático, si se liga al protagonismo que le ha dado Moscú a Bruselas a lo largo de toda la crisis de Georgia.
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Aleksandr Dugin | Los tanques rusos deben rodar por las calles de Tbilissi|10.08.2008
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 Aleksandr Dugin Los tanques rusos deben rodar por las calles de Tbilissi
Los ochos años de Putin han concluido el pasado siete de agosto, en el momento mismo del ataque georgiano contra Tsjinvali. Putin ha devuelto su soberanía a Rusia, soberanía a la que esta había renunciado durante el periodo Gorbachev—Yeltsin, pero ha evitado todo conflicto armado con los Estados Unidos y sus marionetas en lo que había sido la URSS. El presidente Medvedev ha accedido al puesto supremo como compromiso para no provocar a Washington con un tercer mandato presidencial. (1)
Hasta hace poco (julio de 2008) los Estados Unidos jugaban al gato y al ratón con Moscú. De forma furtiva y manera pragmática, conducían diversos proyectos clandestinos y de baja intensidad. El siete de agosto ha sido un punto de ruptura. Putin y Medvedev tienen que dar una respuesta clara. ¿Qué les es más importante? ¿La soberanía rusa o la salvaguarda de las buenas relaciones con los Estados Unidos?
Los americanos nos han dado un ultimátum al ordenar a los georgianos atacar Tsjinvali. El tiempo de las decisiones difíciles y desagradables ha llegado. Es la guerra. Es posible que haya comenzado la Tercera Guerra Mundial.
Al mediodía del ocho de agosto, Moscú todavía no ha tomado la decisión. Nuestras autoridades no acaban de decidirse, no creen aún que lo que pasando es realidad y no un mero sueño. Pero es imposible perder más tiempo para tomar decisiones, si no, alguien lo hará en nuestro lugar.
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"Continente Indiano" | Entre nomos y anomos | 10.02.2006
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"Continente Indiano"
Entre nomos y anomos
Introducción al libro de Eduardo Hernando, Pensando Peligrosamente: el Pensamiento reaccionario y los dilemas de la democracia deliberative
"Continente Indiano"
Tres paradigmas históricos, a cual más pesimista, dominan el atribulado horizonte de este fin de milenio y de siglo, el "más sangriento de toda la historia cristiana", al decir de Juan Pablo II.
El primero (1992) el neohegeliano del yanqui nipón Francis Fukuyama, funcionario de la Oficina de Planificación Política del Departamento de Estado Americano y analista de la Rand Corporation. El segundo (1993) el de uno de los nuevos superhombres de Harvard, Samuel P. Huntington, americano también, Director del John M. Olin Institute for Strategic Studies, el mismo que patrocinó a Fukuyama, y ex-director del ya más que polémico Council of Foreign Relations. En éste se persigue las huellas de Spengler. El tercero (1992), menos difundido hasta ahora, el de un filósofo casi ignorado fuera de los círculos más selectos de Europa: el griego Panajotis Kondylis, quien ya desde 1984 se había hecho valer entre los grandes pensadores de hoy por causa de su ensayo sobre Poder y Decisión (Macht und Entscheiund). Kondylis es profesor en Heidelberg y discípulo de Conze. Se suele citar, entre otros, a Nietzsche, Karl Marx y Carl Schmitt como los inspiradores de Panajotis Kondylis.
En poco menos de ocho años la tesis de Fukuyama ha sido proclamada ya urbi et orbi. El argumento central deriva sus rumbos entre Hegel y Nietszche y se aplica a la consumación de la historia desde la doble caída del soviet y el muro: el ingreso a una era en que la victoria de la democracia liberal y el capitalismo se hacen ya irreversibles. Paradójicamente la victoria que anuncia no es la del oscurantismo y el conservatismo social que asociara el marxismo al capitalismo burgués. Sino la de la Revolución Burguesa en Sí Misma ---la americana y francesa--- paralizada hasta hoy, en sus logros,. por la resistencia de fuerzas arcaizantes, mitificadoras y utópicas que representara el marxismo. Ante el desconcierto de las viejas izquierdas, en el neoliberalismo revolución y reacción invierten de este modo sus signos. Los conflictos que el mundo pudiera seguir contemplando en los años futuros no serán ya otra cosa que insignificantes querellas entre fuerzas que encarnan antiguos valores, en fase de descomposición, y la fuerza progresista del liberalismo, la democracia representativa y el mercado imparables que --desde los Estados Unidos de América-- encarnan la posthistoria sin fin de un mundo unicultural y monohegemónico al que el mismo Fukuyama reconoce, por fin, como un "futuro que no tiene futuro" y que se pierde en el tedio de ideales vacíos y pragmatismo hedonístico.
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